lunes, 9 de noviembre de 2009

Los pacientes diabéticos siguen encontrando barreras en su camino debido a la falta de conocimiento de la sociedad sobre esta patología


Día Mundial de la Diabetes - 14 de noviembre: Ayúdales y la enfermedad no dirigirá sus vidas

Es la enfermedad de la constancia, de medir continuamente algo más que los niveles de glucosa en sangre: la fuerza de voluntad del paciente también está a examen durante las 24 horas del día. La recompensa obtenida a cambio de mantener a raya la diabetes es la de llevar una vida normal, algo que, sin embargo, a veces no depende del propio enfermo. El próximo 14 de noviembre, Día Mundial de la Diabetes, se recordará a la Administración Pública y a la sociedad cuáles son las necesidades actuales de este colectivo formado ya por 285 millones de personas.

Ángel Cabrera, presidente de la Federación de Diabéticos Españoles (FEDE), explica que "las personas con diabetes siguen teniendo barreras infranqueables a día de hoy". Así, denuncia problemas de "discriminación laboral, más acentuada en la propia Administración pública, y discriminación en la escuela, al negar a los niños a veces participar en las salidas y excursiones extraescolares". Además, desde FEDE se hace alusión también a las desigualdades en materia de prescripción y servicios a las que se enfrentan los pacientes en función de la comunidad autónoma en la que residan.

"El gran problema es —afirma Cabrera— que sólo con los fármacos no basta en la lucha contra esta patología. Hay que combinarlos con educación diabetológica y mucha información y eso no lo está ofreciendo el sistema sanitario público". Ejemplo de ello es que, aunque en los últimos años se ha apostado por la investigación y se ha avanzado considerablemente en el tratamiento (con las bombas de insulina, las nuevas formulaciones de insulina inyectable, el trasplante de páncreas e incluso la actual investigación con células madre, por ejemplo), sigue existiendo una importante carencia educativa en la sociedad, que tiende a sobreproteger al diabético e impedirle desarrollar una vida normal.

Frenar la pandemia
Dentro de la enfermedad existen dos tipologías. La diabetes tipo 1, cuando las células beta del páncreas no producen suficiente insulina y la patología se manifiesta antes de los 35 años, y la diabetes tipo 2 — presente en el 90 por ciento de los pacientes—, que se debe a que los tejidos sensibles a la insulina se hacen resistentes a su acción. En este caso, el estilo de vida tiene mucho que ver en la aparición de la enfermedad, que se inicia a partir de los 45 años de edad.

La buena noticia es que, dada la relación causa-efecto entre la diabetes tipo 2 y la obesidad, compaginar una alimentación sana y equilibrada que evite la ganancia de peso con la práctica de ejercicio físico puede ayudar a prevenir la enfermedad. La mala, que hoy por hoy los índices de obesidad van en aumento y no se está incidiendo lo suficiente en este sentido, de manera que se estima que habrá 380 millones de diabéticos tipo 2 en el mundo en el año 2025.

Teresa Briones, endocrinóloga del departamento médico de la farmacéutica Novo Nordisk, señala que en la lucha contra la enfermedad también es primordial llegar a tiempo para evitar complicaciones irreversibles. "Todos los diabéticos tienen derecho a un diagnóstico temprano y a un tratamiento bueno y agresivo que sea precoz", explica la doctora, quien alerta de que se llegan a perder hasta 10 años en tomar una decisión médica desde el inicio la patología.

Además, Briones recuerda que se trata de "una enfermedad con gran impacto personal, social y de salud pública" y no entiende que, a pesar de sus consecuencias "graves, invalidantes y mortales", actualmente "no se le dé la importancia o difusión que se le da a otras patologías crónicas como la hipertensión arterial o el colesterol".

"Yo soy diabético tipo 3"
Su índice de glucosa en sangre es el adecuado, pero aún así ellos también sufren la diabetes. Son los familiares y el entorno más cercano de estos pacientes, conocidos ya como "diabéticos tipo 3". El impacto del diagnóstico de la patología puede llevarles a cambiar sus vidas en beneficio del enfermo, especialmente cuando se trata de un niño. De hecho, se ha demostrado que en el 65 por ciento de las casas en las que hay un pequeño con diabetes, algún miembro de la familia —generalmente, la madre— abandona su empleo para dedicarle más tiempo a él y a su enfermedad.

Pero no es el hogar el único medio en el que el niño desarrolla su día a día. Los compañeros de clase y los profesores gozan también de responsabilidad durante buena parte de la jornada y eso hace necesario que conozcan la enfermedad y su tratamiento. Por esta razón, a petición de numerosos padres de niños diabéticos y maestros, la Fundación para la Diabetes ha presentado un cortometraje animado titulado Carol tiene diabetes, en el que la protagonista es una niña que padece la enfermedad y que se distribuye acompañado de unas fichas didácticas. De esta manera, se educa a profesores y alumnos de primaria y se da un paso más hacia la integración completa del niño en las aulas.

Una patología que puede pasar factura de pies a cabeza
1. Pies. Las complicaciones vasculares provocan úlceras en la piel y, en los peores casos, problemas de gangrena que obligan a amputar esta zona del cuerpo. Por su parte, los nervios se ven afectados (neuropatía) y puede disminuir la sensibilidad.
2. Riñones. Dejan de filtrar adecuadamente las sustancias de desecho, llevando a muchos pacientes a recurrir a la diálisis.
3. Corazón. La enfermedad cardiovascular es la primera causa de muerte entre los diabéticos tipo 2 españoles.
4. Boca. Diabetes y enfermedad periodontal a menudo van de la mano. También puede producirse falta de saliva y sensación de quemazón (síndrome de Boca Seca).
5. Ojos. La retinopatía diabética es la primera causa de pérdida total de visión en edad laboral en España.

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Estar BIEN 2009 - Noviembre 2009
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Etiquetas: Medicina Biológica, Enfermedades crónicas

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