martes, 21 de julio de 2009

Armas a tu alcance contra la osteoporosis


El ejercicio físico, el sol y la dieta mediterránea son tu mejor arsenal para que tus huesos ganen esta batalla.

En el último lustro la osteoporosis, esa enfermedad que hace los huesos frágiles, ha cobrado protagonismo en la sociedad. Ahora ya no se considera que la deformidad en la espalda o la disminución significativa de la altura sea consecuencia de la vejez, sino que es un signo de alarma, de la llamada "epidemia silenciosa". A pesar de ello, en España se calcula que unos dos millones y medio de mujeres y hasta 800.000 hombres —más un número importante de personas sin diagnosticar— la padecen.

Unas cifras, que para la Organización Mundial de la Salud (OMS) son especialmente sorprendentes dada la situación geográfica privilegiada, las horas de sol y la dieta mediterránea de nuestro país. Y es que según afirma el doctor Andrés Martínez-Almagro, decano de la Facultad de Ciencias de la Salud, Actividad Física y Deporte de la Universidad Católica San Antonio de Murcia, la prevención de la osteoporosis se asienta en tres pilares. El primero de ellos es la actividad física regular de fuerza, que permite fortalecer el músculo para que actúe sobre el hueso y responda de manera favorable.

En segundo lugar, es necesario tomar el sol de manera regular, algo que activa el metabolismo de la vitamina D. "No es necesario tomar el sol en pleno agosto ni en las horas puntas, con tomarlo diez minutos al día en antebrazos y cara —con protección solar en labios, orejas y nariz en personas mayores— es suficiente".

Por último, es fundamental una buena educación nutricional, cuya piedra angular es la ingesta de calcio.

Un binomio imprescindible
Sin vitamina D el calcio no va a ser absorbido para la mineralización de los huesos, por eso su relación es absolutamente necesaria. En teoría, con una dieta regular, se conseguirían los 1.500 miligramos de calcio al día recomendados en mujeres posmenopaúsicas y los 1.000 necesarios en adultos, y no haría falta la toma de suplementos ni de alimentos enriquecidos.

Aun así, se calcula que las mujeres españolas entre 45 y 70 años toman hasta un 46 por ciento menos de lo recomendado —el 80 por ciento de las mujeres posmenopaúsicas consume menos de 800 miligramos de calcio al día—. "Una persona que come fruta, verdura, derivados lácteos, pescado, soja y una copa de vino tinto con sus fitoestrógenos no necesita más calcio", apunta el también delegado de la Fundación Hispana de Osteoporosis y Enfermedades Metabólicas Óseas (Fhoemo). En el caso de la vitamina D, sin embargo, su consecución a través de los alimentos es más compleja, de ahí la importancia de tomar el sol, una vía más sencilla de conseguirla. Los expertos recomiendan un consumo diario de entre 400 y 800 Unidades Internacionales (IU, por sus siglas en inglés) de vitamina D. Sin embargo, los estudios indican que hasta un 69 por ciento de las mujeres presentan déficit en la toma de esta vitamina, cuya ingesta diaria se sitúa un 50 por ciento por debajo de lo recomendado.

Por ello, las previsiones futuras no son halagüeñas. "Cuando las niñas de hoy sean mujeres posmenopaúsicas es posible que su densidad mineral ósea sea peor porque apenas toman el sol ni hacen ejercicio, y matan el hambre en vez de nutrirse", vaticina el doctor.

Evitar las grasas animales
Mantener una dieta rica en grasas animales es sin duda alguna contraproducente para nuestro metabolismo óseo, puesto que la ingesta de estas proteínas producen la expulsión del calcio a través de la orina. "El calcio que se ingiere va a la sangre y se repartirá al hueso si éste está activo y hay vitamina D, si no, ése calcio será circulante y se excretará. No por ingerir más calcio éste se va a fijar al esqueleto, sino que se tiene que metabolizar", matiza Martínez-Almagro.

El diagnóstico precoz, aún pendiente
La osteoporosis es una enfermedad asintomática que se detecta fundamentalmente cuando hay una deformidad en la columna. Es en ese momento cuando se realiza el diagnóstico. No obstante, para Martínez-Almagro es esencial no llegar a ese punto y diagnosticar previamente mediante densitometría. Un densitómetro DEXA (absorciometría de doble energía de rayos-X) permite medir, con apenas riesgo de radiación, el contenido mineral óseo del esqueleto y además ofrece parámetros como la composición corporal, la grasa o la masa corporal. Esto último es especialmente relevante en pacientes que ya están en tratamiento, porque se puede medir su evolución en positivo del hueso y de la masa muscular, y en negativo de la grasa.

Por tanto, a juicio del especialista, es necesario realizar la prueba en mujeres con un factor de riesgo, por ejemplo, en mujeres altas, delgadas o rubias. Con todo, parece que esta prueba aún no es "conocida en su justa medida" entre la población. De hecho, un informe de hace un año señalaba que algunas provincias españolas carecen de este aparato, "algo que a estas alturas no se puede permitir", evidencia Martínez-Almagro.

Así, una radiografía en proyección lateral también aporta información útil, pero debe hacerse periódicamente para detectar la pérdida de hueso. Otra manera alternativa que acerca el diagnóstico a la población general, es la densitometría mediante ultrasonidos, una prueba muy sencilla que mide el calcáneo y da idea del esqueleto.

Las claves de la "epidemia silenciosa"
Se habla de osteoporosis cuando en el esqueleto hay una disminución del mineral óseo y una alteración de la microarquitectura de las trabéculas óseas.

Las unidades de desviación estándar en un hueso normal están entre 1 y -1. Cuando hay osteopenia, las unidades de desviación se sitúan entre -1 y -2,5 y el riesgo de fractura es el doble de lo normal. Si hablamos de osteoporosis, son valores que están por debajo de -2,5 unidades y el riesgo de fractura es cuatro veces el de una persona normal.

Según una encuesta, a las mujeres europeas les preocupa más ver encorvada su figura y que disminuya su altura, que el riesgo de fractura. Sin embargo, la fractura es la consecuencia más grave de esta patología. En la UE se produce una cada 30 segundos. La fractura más frecuente es la de columna vertebral, pero la más grave es la de cadera, que desemboca en la muerte de uno de cada tres pacientes.

Hay una estrecha relación entre estrógenos y protección contra la osteoporosis. Una niña que tiene su primera regla con 10-11 años tendrá mayor factor de riesgo que una que la tenga más tarde, al igual que una mujer que tiene menopausia precoz. Cuando llega el periodo perimenopáusico, y frena la actividad estrogénica, empieza a perderse calcio con gran rapidez. Por eso, es importante que sus niveles de calcio sean los adecuados durante toda su vida.

Aunque habitualmente se habla de la osteoporosis posmenopáusica, ésta puede estar generada por otras patologías. Hay algunas congénitas como la disgenesia gonadal, cromosomopatías, osteogénesis imperfecta, la progeria o un síndrome de hiperlaxitud. También hay otras osteoporosis que son secundarias a otros procesos, como las enfermedades neoplásicas o alteraciones del aparato digestivo, en trasplantados, o bien, debido a la ingesta de fármacos. Por ejemplo, los pacientes con asma o problemas osteoarticulares que consumen corticoides habitualmente.

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Estar BIEN 2009 - 17/07/2009
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Etiquetas: Medicina Biológica, Medicina osteoarticular, Fibromialgia, Fatiga crónica, Artrosis, Artritis

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