jueves, 28 de mayo de 2009

Cuando las defensas atacan al propio organismo

Aún se desconocen las causas de las enfermedades autoinmunes.

Al tener una infección, no nos queda más remedio que confiar en el trabajo que hacen nuestras defensas para detenerla. Sin embargo, glóbulos blancos y anticuerpos intervienen también en la limpieza de las células que se renuevan y en el control del crecimiento de las mismas. Si alguno falla, pueden producirse diferentes problemas.

Dentro del entramado que forman las enfermedades en las que intervienen un mal funcionamiento de las defensas —alergias, diabetes, las que afectan a la piel o las que inflaman el intestino—, una de las ramas la constituirían las enfermedades autoinmunes en las que el organismo genera un exceso de anticuerpos que al activarse, atacan y lesionan el propio cuerpo. De este modo, cuando atacan las articulaciones, se conoce como artritis reumatoide; cuando se centran en los músculos y en la piel, se denomina dermatomiositis; y si produce sequedad en las mucosas y en la piel se trata de síndrome seco.

Aunque la que mayor prevalencia tiene es esta última —70 de cada 100 personas que padecen sequedad ocular, bucal o en la piel lo interpretan como algo banal y ni siquiera acuden al médico—, la reina de estas patologías es el lupus, por la gravedad de las lesiones que puede producir, que se presentan en diferentes partes del cuerpo llegando a afectar también a órganos internos como el riñón, según explica el doctor Lucio Pallarés, coordinador del Grupo de Enfermedades Autoinmunes Sistémicas de la Sociedad Española de Medicina Interna. Se calcula que en España hay entre 20 y 30.000 personas con esta patología, que padecen 9 mujeres por cada hombre.

Pero la gran incógnita sigue siendo el origen y la causa. Aunque para desarrollar enfermedades autoinmunes es necesario tener determinados genes, esto no es suficiente para padecerlas. Por ello, no son hereditarias. En este sentido, se sabe que las estructuras químicas que están alrededor de los genes, lo que se conoce como epigenética, son las que condicionan que estos se activen o no. Esas estructuras químicas están a su vez condicionadas por los factores ambientales, de los que por el momento, se ha demostrado la influencia de dos en el caso del lupus: las hormonas femeninas (los estrógenos) y la radiación ultravioleta del sol.

En lo que respecta al diagnóstico, Pallarés señala que lo más difícil es sospechar que puede haber una enfermedad de este tipo, ya que los síntomas son tan variables que el médico, sino está al tanto de estas patologías, no pedirá al laboratorio las pruebas oportunas.

Mientras tanto, los tratamientos dirigidos a frenar la enfermedad, y en concreto para el lupus, han avanzado en los últimos años disminuyendo los efectos secundarios. Así, desde los corticoides pasando por los inmunosupresores se han reducido las enfermedades secundarias además de la anemia, la caída del cabello o la pérdida de la menstruación. El último avance, explica el doctor Pallarés, son las terapias biológicas, unos medicamentos selectivos que sólo inhiben la alimentación de las defensas alteradas.Las otras patologías del sistema inmune

Enfermedades como el asma o la diabetes son también enfermedades en las que interviene un mal funcionamiento del sistema inmune. De muchas de ellas existe desconocimiento en la sociedad. Es el caso de la psoriasis que afecta a un 2 por ciento de la población. Las lesiones más frecuentes son placas enrojecidas y cubiertas de escamas en la piel de diferentes zonas. Esto causa en los pacientes consecuencias psicológicas debido al rechazo que producen sus lesiones y el miedo injustificado al contagio. Así, según una encuesta realizada por la asociación de pacientes Acción Psoriasis, un 84,4 por ciento de los pacientes reconoce que la psoriasis afecta a su vida de pareja y a sus relaciones sociales.

El rechazo social también está presente en la colitis ulcerosa, una enfermedad inflamatoria crónica del intestino y que sufren unas 100.000 personas en España, de las que un 70 por ciento son menores de 35 años. Se caracteriza por la aparición de diarrea, sangre en las heces y dolor abdominal frecuente. Por ello, tiene un impacto directo en la calidad de vida y en las relaciones sociales y laborales. De hecho, hasta la comunicación con el médico es difícil, según afirman el 51 por ciento de estos pacientes, de acuerdo con una encuesta realiza por la Asociación de Enfermos de Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa y el Grupo Español de Trabajo en Enfermedad de Crohn y Colitis Ulcerosa

Autor: Lucía Barrera
Fuente: www.estarbien.com
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Etiquetas: Medicina Biológica, Artritis, Colitis, Crohn, Enfermedades crónicas, Enfermedades autoinmunes

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