lunes, 9 de marzo de 2009

Definiciones, efectos y consecuencias del hábito de fumar (1 de 2)


El cigarrillo

El cigarrillo está formado por un tubo de papel cilíndrico, normalmente de menos de 10 cm de largo y 10 mm de diámetro que contiene tabaco muy triturado que se fuma. En la práctica, los cigarrillos comerciales no están fabricados sólo con tabaco, sino que incluyen una gran cantidad de aditivos que aumentan la dependencia, mantienen la uniformidad de la marca y mejoran el cigarrillo con un gusto característico, aumentando su conservación y cambiando las cualidades organolépticas del humo. Los cigarrillos de peor calidad están amalgamados con el polvo del procesamiento de las venas de las hojas de tabaco trituradas. Los cigarrillos comerciales suelen contener un filtro de acetato de celulosa o algodón que se supone que filtra el alquitrán. Existen cigarrillos que puede enrollar el propio fumador, pero esto no reduce en ningún aspecto su efecto nocivo.

Originalmente, el tabaco se mascaba o se esnifaba y en Occidente los cigarrillos no eran muy conocidos antes de la Guerra de Crimea. Su desarrollo tuvo lugar a principios del siglo XX. La industria tabacalera produce aproximadamente 5,5 billones de cigarrillos al año y éstos son consumidos por más de 1.100 millones de fumadores. El efecto nocivo del tabaco ha aumentado durante las últimas décadas, ya que los fabricantes de cigarrillos han añadido sustancias químicas, principalmente amoniaco, para aumentar la asimilación de la nicotina por parte del cuerpo y provocar así una dependencia más rápida.

Dado que están compuestos por sustancias tóxicas e irritantes, los cigarrillos son igual de nocivos para los fumadores que para los no fumadores, provocando dependencia y diversas enfermedades, como cánceres, accidentes cardiovasculares y bronquitis crónicas.

El humo

En un sentido general, el humo está compuesto por una mezcla de gas, vapor de agua y partículas diminutas que expulsan un elemento cuando están en combustión o se calientan a una temperatura muy alta. La composición del humo del tabaco es compleja, ya que depende del tipo de tabaco (rubio o negro), los aditivos y el modo de consumo. Se han identificado más de 4.000 sustancias en el humo de un cigarrillo. En su fase gaseosa, contiene entre un 10% y un 15% de dióxido de carbono, entre un 3% y un 6% de monóxido de carbono, entre un 0,1% y un 0,2% de ácido cianhídrico, y compuestos orgánicos volátiles (entre un 1% y un 3%), como aldehídos, cetonas e hidrocarbonos. En su fase sólida, presenta sustancias carcinogénicas, irritantes, metales, radicales libres y nicotina.

El humo de un cigarrillo contiene numerosas sustancias venenosas (alquitrán, nicotina, amoniaco, monóxido de carbono, benceno, acroleína, etc.) que no sólo afectan al fumador, sino también a su entorno. La adicción al tabaco (activa o pasiva) provoca cáncer de pulmón, boca, laringe, garganta, riñón, cuello del útero e intestino, así como ataques cardíacos, problemas de circulación sanguínea, ataques de apoplejía y accidentes cerebrovasculares, infartos, enfermedades pulmonares, bronquitis crónicas, enfermedades periodontales y problemas de salud bucal.

El alquitrán

Dado que se trata de un derivado del carbón del que toma su nombre, el alquitrán es una sustancia que está presente en el humo del tabaco. El alquitrán es un residuo negro y pegajoso compuesto por miles de sustancias químicas, algunas de las cuales se consideran carcinogénicas o están clasificadas como residuos tóxicos. Entre las sustancias que componen el alquitrán del tabaco, se encuentran los hidrocarbonos aromáticos policíclicos, aminas aromáticas y compuestos inorgánicos. En primer lugar, el alquitrán obstruye los pulmones y afecta a la respiración y, de este modo, al igual que los otros componentes de los cigarrillos, es el causante de su toxicidad, provocando una dependencia del tabaco y numerosas enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco.

La nicotina

La nicotina debe su nombre al diplomático francés Jean Nicot, embajador en Lisboa (Portugal). Él hizo que Catalina de Medicis descubriera el tabaco, ya que se lo recomendó por sus supuestas propiedades relajantes, lo cual indujo posteriormente al desarrollo del consumo del tabaco en Europa. La nicotina es un alcaloide que se encuentra presente en gran concentración en la hoja del tabaco; de hecho, la nicotina representa más del 5% del peso de la planta.

La nicotina es un veneno que produce naturalmente la planta del tabaco, y se utiliza sobre todo en numerosos insecticidas debido a sus propiedades neutralizantes. Como componente esencial del cigarrillo, la nicotina estimula el sistema nervioso, pero debido a su potente acción tóxica en el cuerpo, puede provocar un envenenamiento de características graves.

La nicotina provoca un aumento de la presión sanguínea y un incremento del ritmo cardíaco, una liberación de adrenalina y una reducción del apetito. En el caso de un consumo excesivo, la nicotina produce náuseas y vómitos que, a su vez, pueden provocar la muerte debido a una parálisis respiratoria. El síndrome de abstinencia se manifiesta en forma de irritabilidad, dolores de cabeza y ansiedad, factores que pueden llevar a la depresión.

Mujeres embarazadas

Una mujer embarazada no es, en ningún caso una mujer enferma ya que, en realidad, está a punto de dar vida, pero el embarazo es un período especialmente vulnerable tanto para la futura madre como para su futuro hijo.

El humo del cigarrillo y el acto de fumar son muy perjudiciales para la madre y el niño, ya que los principales componentes del tabaco atraviesan la barrera de la placenta y pueden llegar al feto. Sin embargo, en Europa, se calcula que el 70% de la mujeres fumadoras siguen fumando cuando están embarazadas y la mayoría de las que dejan de fumar durante el embarazo vuelven a hacerlo después de dar a luz.

El consumo de tabaco en una mujer embarazada se puede medir de forma muy precisa por la dosis de cotinina, que representa el 80% de los componentes de la nicotina. Esta sustancia está presente en todos los entornos biológicos (sangre, orina, saliva, leche, pelo, fluido amniótico). La cotinina se puede encontrar en el feto y en el fluido amniótico del 30-45% de las mujeres fumadoras embarazadas.

Con el paso del tiempo, el tabaco no sólo provoca alteraciones en la fertilidad de las mujeres, sino también en la de los hombres y, en el caso de una mujer embarazada, aumenta el riesgo de embarazo ectópico, metrorragia, parto prematuro, retrasos en el crecimiento intrauterino, muerte del feto o malformaciones en el feto. El tabaco también provoca problemas frecuentes para el niño tras el nacimiento, como pueden ser alteraciones en su desarrollo psicomotor y cognitivo.

Las mujeres fumadoras embarazadas tienen el triple de posibilidades de sufrir un aborto espontáneo que las no fumadoras. La tasa de mortalidad prenatal aumenta entre un 50% y un 150%, y el peligro de muerte súbita del bebé se duplica cuando los padres fuman.

La mujer fumadora embarazada también está sujeta a sufrir problemas de salud bucal, riesgo de que le salgan estrías, una curación anormal de la cicatriz tras una cesárea y cambios en determinados parámetros biológicos, como puede ser el azúcar en sangre o los niveles de insulina.

Tabaquismo pasivo

El tabaquismo pasivo consiste en inhalar el humo tóxico de otras personas, y afecta tanto a fumadores como a no fumadores que se encuentren en un lugar en el que esté presente el tabaco. El tabaquismo pasivo se produce al inhalar los numerosos productos tóxicos que contiene el tabaco y que se liberan durante la combustión de cada cigarrillo. Cada año en Europa, más de 19.000 personas mueren de tabaquismo pasivo y un 24 % de ellas son no fumadores. El tabaquismo pasivo provoca numerosas patologías (cáncer, infartos, derrames cerebrales, etc.).
(continúa . . .)

Etiquetas: Medicina Biológica, Dejar de fumar, Métodos para dejar de fumar, Tabaco

No hay comentarios: