martes, 31 de marzo de 2009

Pesar menos de 55 kilos es un riesgo para la osteoporosis


Invitado por el Ateneo Jovellanos, el doctor Ignacio González-Busto pronunció anoche una conferencia titulada «Las enfermedades de los huesos y articulaciones: prevención y tratamiento».

¿Son un problema de la edad?

En principio, se pueden tener a cualquier edad, lo que pasa es que con el paso del tiempo las probabilidades son mayores, ya que hay una serie de patologías, que son las más frecuentes, que se producen con la edad: la artrosis y la osteoporosis. La osteoporosis es una pérdida de la cavidad ósea, que ocurre con la edad, y la artrosis es una degeneración de las articulaciones.

¿Y se confunden?

La gente tiende a identificar huesos, en general, con enfermedades dolorosas, pero la osteoporosis y la artrosis son diferentes. La osteoporosis es un problema de los huesos, y la artrosis, de las articulaciones.

¿La osteoporosis afecta más a las mujeres?

Correcto. La osteoporosis es un proceso de pérdida de masa ósea que acontece a todas las personas, pero las mujeres cuando entran en la menopausia y pierden las hormonas femeninas sufren un descenso de la calidad ósea, lo que hace que sus huesos sean más frágiles y que se puedan romper ante traumatismos leves o, incluso, que las vértebras se compriman por ellas mismas, sin ningún traumatismo, por su propio peso.

¿Es un problema genético?

No es una cuestión genética, es una cuestión de todas las mujeres, aunque sí hay una cierta influencia, y el antecedente de haber tenido una fractura en una persona de la familia incrementa el riesgo de tener fracturas.

¿De qué tipo?

Hay cuatro tipos de fracturas que se consideran de perfil osteoporótico, que son propias de los huesos osteoporóticos y que se producen ante traumatismos de escasa cuantía, que son la fractura de cadera, la vertebral, la de muñeca y la de húmero coccigal. Es decir, si una persona de 30 años se cae al suelo es muy raro que se rompa la cadera, sin embargo, una persona que tenga osteoporosis, ante un tropezón en su casa es muy posible que se rompa la cadera. Son fracturas por fragilidad, y si eres mujer y tu madre ha sufrido una fractura uno de estos cuatro tipos, tienes un riesgo superior.

¿Se hereda?

No es que se herede, lo que hay es una predisposición familiar. Vamos a ver, todas las mujeres tienen una pérdida de masa ósea con la edad, todas, lo que pasa es que hay algunas que sufren fracturas de baja energía, que son de las que estamos hablando. Por eso si una mujer tiene el antecedente de una madre que haya tenido una fractura de este tipo, teóricamente podrá tener más propensión a tenerla ella. Hay un cierto componente hereditario, pero todo esto está por demostrar, el problema de la medicina es que pretendemos que avance muy rápido, pero avanza despacio, ya que hay algunas cuestiones que sólo el tiempo puede demostrar. Todas estas cosas son de ahora, de hace diez o quince años; tratar toda la osteoporosis es una cosa relativamente reciente, por lo tanto, no hay pacientes que hace veinte años se estuvieran tratando cuya evolución pudiéramos ver ahora nosotros. Estamos hablando un poco en suposiciones.

¿Cómo se puede prevenir?

A partir de los 33 o de los 35 años, más o menos, se considera que empieza la disminución de la masa ósea, tanto en hombres como en mujeres. Entonces una ingesta de calcio suficiente y unos niveles de vitamina D son esenciales.

¿Para qué la vitamina D?

La vitamina D se necesita para absorber el calcio. Una persona puede tomar 200 kilos de calcio, pero si no tiene vitamina D no lo absorbe. ¿Cuál es el problema?, pues que la vitamina D se sintetiza en la piel, fundamentalmente, por la acción del sol. El problema es que mucha gente no se expone al sol, por lo que los niveles de vitamina D son bajos y no se absorbe el calcio, pero hay que tener claro también que la osteoporosis no es un problema de falta de calcio, la falta de calcio se llama osteomalacia, que es diferente; la osteoporosis es un problema de la calidad del hueso, lo que pasa es que el calcio es muy necesario para formar el hueso y es muy importante que se tome calcio y vitamina D suficiente.

¿Y qué más?

Pues un estilo de vida activo. El estímulo fundamental de formación ósea es el peso y la actividad física: si tienes actividad física tus huesos, por decirlo así, estarán más fuertes, ya que tu organismo se encargará de ello; por el contrario, si eres una persona sedentaria, tu organismo dirá: «Este señor no necesita los huesos y vamos a tenerlos más débiles».

¿Mejor más kilos para prevenir?

El peso influye, pero favorablemente en el caso de la osteoporosis. Pesar menos de 55 kilos se considera un factor de riesgo de la osteoporosis, y por encima, no. Lo que ocurre es que la gente identifica sobrepeso con dolor óseo, y el problema es el sobrepeso con dolor articular. Precisamente, la osteoporosis es más frecuente en personas delgadas.

Autor: J. M. Ceinos
Fuente: http://www.lne.es/

Muchos tratamientos para el dolor de espalda conllevan riesgos innecesarios


Más de 200 tipos de medicamentos, inyecciones, técnicas quirúrgicas e implantes empleados en la actualidad por los médicos para tratar los dolores de espalda podrían generar riesgos innecesarios al paciente y costes superfluos a la sanidad privada y al Sistema Nacional de Salud (SNS), por haberse puesto en el mercado sin haberse probado antes su coste-eficacia y seguridad respecto a otras técnicas empleadas antes en su campo.

Esta es la denuncia realizada hoy en rueda de prensa por el doctor Gerard Urrutia, del Servicio de Epidemiología y Salud Pública del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau de la Universidad Autónoma de Barcelona, y por el doctor Francisco M.Kovacs, director de la Red Española de Investigadores en Dolencias de la Espalda (REIDE), los españoles coautores del artículo publicado hoy en Spine titulado ¿Es la investigación sobre dolencias de espalda un campo minado?.

Según el doctor Kovacs, director del Departamento Científico de la Fundación Kovacs, detrás de esta peligrosa y cara situación están los "intereses económicos de la industria" de los productos sanitarios y la "actitud permisiva" de las autoridades sanitarias, que permiten la comercialización de estos artículos sin que pasen antes unos controles científicos y objetivos que demuestren su coste-eficacia.

"La industria usa estrategias cuestionables para maximizar sus ventas. Por ejemplo, patrocina estudios que no evalúan los aspectos verdaderamente importantes para la evolución de los pacientes, sino que se centran en los aspectos ventajosos del producto", criticó.


Asimismo, según el experto, estas empresas "suelen manipular a su favor todas las fases de esos estudios --desde su diseño hasta sus objetivos y el análisis de sus resultados--, y en numerosos casos, influye en su publicación, aumentando de forma artificial el número de publicaciones favorables, impidiendo o retrasando el resto".

Autoridades Sanitarias Permisivas

A esta situación se suma, según el doctor Kovacs, que las autoridades sanitarias "no controlan con suficiente rigor el proceso de evaluación de las tecnologías sanitarias", llegando incluso a aprobar su venta "sin pasar ninguna evaluación, aplicándolas directamente a los pacientes sin saber si son útiles o seguras".

Y es que las autoridades sanitarias "no disponen de mecanismos que les permitan recoger de forma sistemática todos los datos que genera el uso de una tecnología sanitaria en la práctica, cuyo análisis permitiría comprobar su efecto real, detectar complicaciones imprevistas y evitar el coste inútil de su uso en casos inadecuados".

Para el doctor Urrutia, del Centro Cochrane Iberoamericano, la actual situación está "cuestionando la calidad y la imparcialidad de las investigaciones científicas sobre las tecnologías sanitarias" y conduciendo por tanto, a una atención médica "ineficaz, innecesariamente peligrosa y cara", que "dificulta la innovación" y "amenaza la sostenibilidad del Sistema Nacional de Salud".

Los expertos aseguran que cambiar esta dinámica "es posible", aplicando en toda España procesos de evaluación de tecnologías sanitarias similares al puesto en marcha con éxito en Baleares sobre la implantación de la intervención neurorreflejoterápida (NRT), que ha demostrado que se puede evaluar las tecnologías no farmacológicas "con el mismo rigor que los fármacos", asegurar que cada técnica se emplea "en los casos adecuados" y que los resultados son óptimos.

Autor: europapress
Fuente:
www.europapress.es

jueves, 26 de marzo de 2009

Candidiasis en niños y bebes. Una infección en la boca y en la zona del pañal

La candidiasis es una infección que afecta a la mucosa bucal (muguet), dando lesiones blanquecinas parecidas a granos de sémola. También puede afectar a la zona del pañal.

Causas de la candidiasis en niños y bebés

La candidiasis bucal es causada por un hongo llamado Candida albicans, el cual vive en la boca y usualmente es mantenido a raya por organismos sanos que también viven allí. Sin embargo, cuando la resistencia a la infección es baja, el hongo puede crecer, llevando a que se presenten lesiones en la boca y la lengua.

El hongo Candida albicans, que es muy extendido en la naturaleza, puede alojarse en las tetinas de los biberones y contagiar al bebé. Otra forma de contagio suele ser durante el paso por el canal del parto, si la madre padecía una vaginitis candidiásica.

Circunstancias que pueden reducir la resistencia a la infección e incrementar las probabilidades de desarrollar candidiasis bucal

- Tomar antibióticos o usar medicamentos esteroideos.
- Tener infección por VIH o SIDA.
- Recibir quimioterapia para el cáncer o medicamentos inmunosupresores después de un trasplante de un órgano.
- Padecer diabetes.

La candidiasis bucal se observa comúnmente en bebés y no se considera anormal en ellos a menos que dure por más de dos semanas. La Candida albicans también puede causar infección por levaduras en la vagina de la niñas.

Tratamiento de la candidiasis en niños y bebés

En el caso de que la madre padezca una vaginitis candidiásica, el niño debe ser tratado inmediatamente después del nacimiento con un antimicótico. Las lesiones de la boca y los glúteos desaparecen, por lo general, con soluciones típicas de violeta de genciana.

La candidiasis bucal en bebés puede ser dolorosa, pero rara vez es grave. Debido a la molestia, puede interferir con el proceso de alimentación y, si no se resuelve espontáneamente en dos semanas, se debe llamar al pediatra.

Autor: guiainfantil.com
Fuente: http://www.guiainfantil.com/

Etiquetas: candidiasis, candida, cándida, Medicina Biológica, Candidiasis crónica

lunes, 23 de marzo de 2009

La falta de calcio incide en el peso

Diversos estudios han demostrado que la ingesta de este mineral influye en el metabolismo.

Diversos estudios poblacionales han demostrado que la ingesta de calcio influye en la composición corporal y en el metabolismo, contribuyendo a facilitar la pérdida de peso corporal y de grasa en individuos obesos.

Los resultados de los análisis fueron presentados por Angelo Tremblay, profesor de Kinesiología del Departamento de Medicina Social y Preventiva en la Universidad de Laval (Quebec) y artífice de la investigación, durante un acto organizado por el Instituto Tomás Pascual para la Nutrición y Salud, con motivo de su segundo aniversario.

En declaraciones a BIEN Tremblay explicó que si se produce una carencia de calcio, el organismo genera diversos mecanismos que influyen en nuestro peso. "Una de estas actuaciones está relacionada con la combustión de la grasa en la sangre, así si nuestro cuerpo tiene poca cantidad de calcio se generan unas hormonas que tratan de restaurar esta carencia y producen el mineral en la células adiposas.

Consecuentemente las grasas presentan una movilidad menor y es más difícil expulsarlas". Del mismo modo los estudios reflejan que un consumo adecuado de calcio provoca un efecto conjunto de mayor pérdida de grasa tanto por vía fecal como por oxidación.

De forma más especulativa, también se ha presentado la posibilidad de que el control del apetito esté afectado igualmente por el consumo de calcio. "Hay diversas teorías respecto a este asunto —explica el profesor —. Lo que se sabe es que si hay una ausencia de tipo nutricional en el organismo, el cerebro reacciona aumentando la sensación de hambre y trata de reponer lo que falta, de alguna manera".

En este sentido, el aporte de vitaminas también parece estar relacionado. "De hecho, uno de nuestros estudios publicado recientemente ha demostrado que el suplemento de calcio más vitamina D aumenta significativamente las pérdidas de grasa y peso corporal en mujeres obesas que consumen muy poco calcio, y se llegó a la conclusión de que tenía un efecto sobre el control del apetito", añade el profesor Tremblay.

En este sentido, otro de los datos reveladores de la investigación es que el sueño actúa del mismo modo sobre el apetito, así las personas que duermen poco tienen tendencia a presentar mayores problemas de peso.

Autor: estarbien.com
Fuente:
www.estarbien.com

miércoles, 18 de marzo de 2009

Antioxidantes. Protegen al organismo frente a numerosas enfermedades y previenen el envejecimiento precoz (4 de 4)


¿Son recomendables los suplementos vitamínicos?

Los expertos consultados opinan que en condiciones normales no es necesario tomar suplementos vitamínicos de forma artificial. A juicio de Bittor Rodríguez, "en situaciones fisiológicas normales, los requerimientos de todos los nutrientes se pueden conseguir mediante la dieta y no es necesario suplementar. Las vitaminas en exceso, sobre todo las liposolubles (A, D, E y K) pueden producir efectos adversos. Por eso la suplementación debería hacerse siempre bajo prescripción profesional".

Desde la Asociación de Ciencia y Tecnología de los alimentos coinciden en que los suplementos vitamínicos pueden tener consecuencias negativas. "La vitamina C es hidrosoluble y difícilmente se acumula en el cuerpo, pero una sobredosis puede provocar diarreas y otras complicaciones. Por el contrario, la vitamina E es liposoluble y un exceso puede causar conjuntivitis, daños en las mucosas de los labios o en la piel, e incluso caída de pelo y rotura de huesos. Por otro lado, el selenio, que también actúa como antioxidante, es uno de los minerales más tóxicos para el organismo en exceso, y puede provocar caída de pelo, alteración de las uñas, dientes y náuseas", señala Carmen de Vega.

El doctor Pedro Ramos reconoce que "no son frecuentes las intoxicaciones por exceso de antioxidantes. Sí se ha dado algún caso de sobredosis por vitamina A, pero son situaciones poco habituales. Además, el organismo normalmente sólo recoge lo que necesita absorber". No obstante, apunta varias situaciones en las que sí puede ser necesario tomar más cantidad por una mayor producción de radicales libres. "A medida que vamos cumpliendo años, las necesidades de antioxidantes son mayores. Y también los deportistas o los que realizan actividades físicas fuertes requieren un mayor aporte al organismo", explica médico.

A las personas que deciden tomar algún suplemento se les aconseja que elijan siempre los de origen natural. "Es mejor que tomen polen, algas o ginseng, antes que concentrados vitamínicos en cápsulas. Pero insisto en que lo mejor es seguir la pirámide de alimentación recomendada por todos los médicos, y no centrarse en un producto determinado. Aunque si tuviera que destacar alguno especialmente rico en antioxidantes mencionaría el perejil o el aceite de oliva, ambos son productos muy sanos", apunta Ramos. En definitiva, los antioxidantes no son el elixir de juventud, pero sí resultan imprescindibles en la dieta diaria y están al alcance de todos los bolsillos.

Autora: María Landa
Fuente: Consumer.es

Antioxidantes. Protegen al organismo frente a numerosas enfermedades y previenen el envejecimiento precoz (3 de 4)


Funciones y efectos beneficiosos de cada vitamina

La vitamina C posee un efecto estimulador del sistema inmune y una alta potencia antioxidante. Tal y como explica Carmen de Vega, "contribuye al buen estado de huesos, dientes y vasos sanguíneos, así como a la formación del colágeno y la absorción del hierro. También puede ayudar a proteger las células del daño de los radicales libres, contribuyendo así a evitar el envejecimiento prematuro. Por otro lado reduce el riesgo de las enfermedades cardiovasculares, cataratas o cáncer de estómago y esófago".

La vitamina E es imprescindible en el organismo porque interviene en la formación y funcionamiento de los glóbulos rojos, músculos y otros tejidos. "Asimismo es importante por su función antioxidante, y porque reduce el riesgo de enfermedades cardiovasculares, cataratas, y cáncer de estómago, piel o colón. Esta vitamina refuerza además el sistema inmunitario y lo protege frente a las infecciones", explican desde ACTAE.

La vitamina A es fundamental para las células de la piel, huesos, mucosas y sobre todo para los pigmentos visuales. También protege frente al daño de los radicales libres, lo que contribuye a evitar el envejecimiento prematuro. Además reduce el riesgo de algunas enfermedades oculares como las cataratas.

Existen diversos estudios que han demostrado todos estos efectos beneficiosos de las vitaminas. El profesor Pedro Ramos comenta una prueba realizada entre tres grupos de fumadores. "Todos los fumadores comían lo mismo, pero un grupo tomaba aportes de vitamina C con pastillas de suplementos vitamínicos, otro lo ingería a través de frutas naturales, y el tercer grupo no tomaba complemento de ningún tipo. Después de un tiempo se comprobó que el deterioro bronquial era mucho más rápido en este último grupo, y se constató también que quienes tomaban vitaminas de forma natural eran los que mejor estaban".

Pero a pesar de todos sus beneficios, en opinión de Carmen de Vega, "los antioxidantes no deben tomarse para prevenir enfermedades concretas, sino porque son necesarios diariamente en la vida y en el crecimiento celular. En caso de que se requieran específicamente, se deben seguir los consejos y supervisión de un médico en función de nuestro estado de salud, ya que las recomendaciones son diferentes según el metabolismo, el gasto energético, la edad, el sexo o el estado fisiológico, como el embarazo".

Autora: María Landa
Fuente: Consumer.es

Antioxidantes. Protegen al organismo frente a numerosas enfermedades y previenen el envejecimiento precoz (2 de 4)

Tipos de antioxidantes y alimentos que los contienen

Además de los que produce el cuerpo por sí mismo, existen tres grupos de antioxidantes presentes en diferentes alimentos:

-Vitaminas A, E, C
-Oligoelementos: Selenio y Zinc
-Polifenoles

La vitamina A se encuentra sobre todo en los alimentos de color naranja: zanahoria, mantequilla, yema del huevo, mandarinas, albaricoque, calabaza, melón, melocotón, etc. También está presente en productos de otros colores como perejil y espinacas. Y por último, esta vitamina está en varios pescados: pez espada, anguila, sardina, atún, y sobre todo en el hígado de cualquier pescado, aunque según afirma el doctor Pedro Ramos, "no es recomendable comerlo con frecuencia. Pero en general el pescado es muy rico en antioxidantes".

La vitamina C está presente casi siempre en frutas y verduras de color verde y rojo: perejil, tomate, pepino, cítricos, melón, pimiento, kiwi, brócoli, grosellas, fresas, fresones, cereza, etc. La vitamina E se encuentra principalmente en los aceites de origen vegetal (oliva, maíz y girasol), frutos secos, semillas y cereales.

El selenio es un oligoelemento que está en los huevos, las setas, los cereales (cuanto menos manipulados y más naturales mejor), el marisco, pipas de girasol, ajo, etc. El zinc es un antioxidante que encontramos sobre todo en los cereales, las ostras y frutos secos. Por último los polifenoles están presentes en las frutas rojas, los cítricos (mandarina, naranja y limón), el aceite, la uva y derivados, el polen, el té, las aceitunas o las legumbres que, a juicio del doctor Ramos, "es uno de los alimentos más completos que existen porque tiene proteínas y apenas contiene grasa, además de muchos antioxidantes y fibra".

La Asociación de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de Euskadi (ACTAE), aporta una lista donde se incluyen los diez alimentos más ricos en antioxidantes:

-Los aguacates
-Las bayas: moras, fresas, frambuesas, arándanos...
-El brécol
-El repollo y todas las coles en general
-Las zanahorias
-Los cítricos
-Las uvas (que contienen hasta veinte antioxidantes)
-Las cebollas (sobre todo las moradas)
-Las espinacas
-Los tomates

Aunque son muchos los alimentos ricos en antioxidantes que previenen contra enfermedades, los expertos consultados coinciden en que la mejor recomendación es seguir una dieta equilibrada. "No se trata de consumir el mayor número posible de antioxidantes, sino que se ha de tomar la cantidad adecuada a cada situación, ya que el exceso de vitaminas también puede ser perjudicial.

Además, conviene llevar una vida moderadamente activa, evitar fumar, el estrés o la contaminación ambiental, así como la sobre-exposición solar", comenta el profesor Rodríguez. Esa dieta equilibrada supondría ingerir al día unas cinco raciones de frutas, hortalizas y verduras, sobre todo frescas. También incluye entre tres y cuatro raciones de pescado a la semana, dos o tres de carne, legumbres, lácteos y cereales.

Autora: María Landa
Fuente: Consumer.es

Antioxidantes. Protegen al organismo frente a numerosas enfermedades y previenen el envejecimiento precoz (1 de 4)

Los antioxidantes son unas sustancias presentes en numerosos alimentos que nos protegen frente a los radicales libres, causantes del envejecimiento y de algunas enfermedades. Los expertos aseguran que seguir una dieta rica y equilibrada es la mejor manera de aportar a nuestro organismo la mayor cantidad posible de antioxidantes.

Por eso no son partidarios de los suplementos vitamínicos no naturales, ya que además, en algunos casos, el exceso de ciertas vitaminas puede tener efectos perjudiciales para la salud. Entre los alimentos más ricos en antioxidantes están los aguacates, las bayas (moras, fresas, frambuesas o arándanos), el brécol o la zanahoria.

¿Qué son?

Los antioxidantes presentes en algunos alimentos ayudan a no envejecer antes de lo debido y protegen contra diversos tipos de cáncer y enfermedades cardiovasculares. Numerosos estudios han constatado hasta el momento esta afirmación. Por ejemplo, es conocido entre los expertos en nutrición la llamada "paradoja francesa", tal y como explica el doctor Pedro Ramos, profesor titular de la facultad de Dietética y Nutrición de la Universidad del País Vasco.

"La alimentación de los franceses es muy parecida a la de los alemanes, sin embargo las enfermedades cardiovasculares tienen en Francia menor incidencia que en Alemania, debido al consumo regular de vino en las comidas, que es rico en un tipo de antioxidantes".

Es sólo un ejemplo de cómo pueden influir en nuestra salud los alimentos que consumimos. Pero, ¿qué son los antioxidantes? "Son elementos presentes tanto en la dieta como en el organismo capaces de disminuir el daño que algunos productos de oxidación (radicales libres) tienen en nuestro cuerpo.

Así, cuantos más radicales libres se formen, más antioxidantes serán necesarios", aclara Bittor Rodríguez, profesor de Nutrición y Bromatología de la Universidad del País Vasco.

Los radicales libres producen el deterioro de las células, pero el cuerpo produce unas sustancias llamadas enzimas que cumplen la función de antioxidantes. "El problema se presenta cuando hay un exceso de radicales libres, y los antioxidantes naturales no pueden contrarrestar su acción, lo que causa la muerte celular, el envejecimiento, y algunos tipos de cáncer", apunta Carmen de Vega, doctora en Ciencia y Tecnología de los Alimentos.

De hecho, tal y como recuerda Bittor Rodríguez, "una de las teorías sobre la vejez se basa en que nuestro organismo se deteriora con el tiempo porque pierde fuerza para hacer frente a la génesis de los radicales libres".

Ese aumento de radicales libres puede deberse a varios motivos: consumo excesivo de tabaco y alcohol, alimentación grasa, sedentarismo, exceso de radiación solar, ejercicio muy intenso (deportistas profesionales) o una dieta poco equilibrada.

Pero de la misma forma que aumentan los radicales según los hábitos de vida, también puede aumentar la presencia de antioxidantes en el organismo a través de una alimentación sana y equilibrada. Y ahí es donde juegan un papel fundamental los alimentos ricos en antioxidantes.

Autora: María Landa
Fuente: Consumer.es

lunes, 9 de marzo de 2009

Definiciones, efectos y consecuencias del hábito de fumar (2 de 2)


(... continúa)
El asma

El asma, una afección respiratoria caracterizada por una disnea episódica al expulsar el aire, es un trastorno inflamatorio que afecta a las vías bronquiales. Entre los síntomas del asma, se encuentra una inflamación del epitelio bronquial con una notable hinchazón en forma de edema, una bronco-constricción con contracción de los músculos bronquiales lisos, conocida como espasmo, y una secreción excesiva de moco. Esto provoca una obstrucción parcial de las vías bronquiales, lo que da lugar a una resistencia de las vías respiratorias que, a su vez, conlleva un aumento del esfuerzo respiratorio. El asma se manifiesta porque el paciente presenta dificultades para exhalar, respiración sibilante y dificultad para respirar con disnea o problemas respiratorios significativos que resultan más o menos molestos según el caso.

Por tanto, el asma se manifiesta por una bradipnea al inspirar: en esta ocasión, los músculos que se utilizan para respirar, que normalmente sólo se estimulan cuando se llenan de aire (inspiración), también se ven obligados a hacer un esfuerzo al extraer el aire de los pulmones (expiración), lo cual ocasiona problemas respiratorios.

En los casos más serios, se habla de asma agudo o afección asmática, sobre todo si el ataque es prolongado. El paciente no puede hablar y se vuelve cianótico, suda, y sufre pausas respiratorias que pueden provocar la muerte.

Existen varios factores que pueden originar los ataques de asma, principalmente el humo de los cigarrillos, que provoca una hiperexcitabilidad bronquial conocida como asma intrínseco. Por tanto, la adicción al tabaco, tanto activa como pasiva, es muy perjudicial para un asmático, ya que provoca ataques repetidos y violentos. La cantidad de asmáticos está aumentando, sobre todo entre la población infantil; la inhalación del humo de un cigarrillo no hará más que empeorar su dificultad para respirar.

Cáncer

Más concretamente, la palabra cáncer es un término general que se emplea para designar cualquier enfermedad en la que determinadas células del cuerpo humano se dividen de forma incontrolada. Las nuevas células que nacen de estas divisiones pueden formar un tumor maligno o neoplasma, o bien extenderse por todo el cuerpo. Pueden distinguirse varios tipos de cáncer: cáncer de mama, cáncer de colon, cáncer de útero, cáncer de piel, cáncer de próstata, etc.

Existen varios factores que contribuyen a que una persona contraiga cáncer; estos factores se denominan carcinogénicos o cancerogénicos. Estos factores pueden ser genéticos (es decir, presentan un elemento hereditario) o bien medioambientales (debidos a la contaminación, la alimentación, las radiaciones, principalmente del sol, y las infecciones contraídas a través de determinados gérmenes).

El tabaco es un factor de riesgo sumamente alto para determinados cánceres (pulmón, boca, laringe, garganta, riñón, cuello del útero, intestino, etc.)

Actualmente sabemos que el tabaco es la causa principal del cáncer de pulmón (85% de los casos), así como una causa importante en los cánceres de garganta. Este riesgo es inherente al tabaco: se encuentra principalmente en la nicotina, que es un componente carcinogénico, y en sus aditivos, sea cual sea el método de consumo utilizado (cigarrillo, puro o pipa).

La tos

La tos es un fenómeno reflejo debido a una irritación, mediante el cual el aire de los pulmones se expulsa de forma repentina. La tos puede ser seca o productiva, según si va acompañada o no de la expulsión de todo tipo de mucosidad que esté bloqueando las vías respiratorias. La tos es una contracción espasmódica repentina, a menudo repetitiva, de la cavidad torácica, que provoca una expulsión violenta de aire por los pulmones, y normalmente va acompañada de un sonido distintivo. La tos suele estar provocada por la necesidad de deshacerse de una acumulación de flema en la parte posterior de la garganta; el aire puede desplazarse por esta zona a una velocidad de hasta 480 km/h.

La tos también puede verse inducida por una situación en la que un alimento entra en la traquea en lugar de hacerlo en el esófago, debido a un defecto de la epiglotis. Pero una tos crónica y frecuente suele indicar la presencia de una enfermedad. Al obstruir los pulmones, el tabaco suele provocar muy a menudo toses violentas y productivas, un signo de advertencia de una patología más importante.

Dependencia

La dependencia es un estado en el que una persona siente la imperiosa necesidad de inhalar una sustancia tóxica debido a la repetida absorción de dicha sustancia.

La dependencia de un producto supone la necesidad de consumir regularmente el producto en cuestión, de tal forma que se evita la aparición del síndrome de abstinencia. La dependencia de un producto provoca diversos problemas físicos y mentales. Se habla de dependencia desde el momento en que uno toma conciencia de, al menos, tres de los siguientes síntomas durante un período de 12 meses: * Tolerancia (cuando es necesario tomar una dosis mayor para conseguir el mismo efecto) * Aumento de la cantidad consumida o de la duración del consumo * Es necesario un esfuerzo para controlar el consumo * Abandono de una actividad debido al consumo * Persistencia en el consumo a pesar de los problemas físicos o mentales relacionados con el consumo del producto.

La dependencia del tabaco consiste en un consumo excesivo e incontrolado de cigarrillos. Además del malestar social que produce, esta dependencia también provoca diversas enfermedades, como cánceres, accidentes cardiovasculares y bronquitis crónicas, que a su vez pueden provocar la muerte del individuo. La dependencia del tabaco también es perjudicial para el entorno del fumador, debido a la inhalación del humo del cigarrillo.

La adicción al tabaco

La adicción al tabaco es una forma de envenenamiento, una adicción a una droga debido al abuso del tabaco. La adicción al tabaco afecta tanto a la persona fumadora como a su entorno, ya que crea una adicción al tabaco pasiva, que, para una persona no fumadora, consiste en inhalar de forma involuntaria el humo del tabaco de otra persona. La adición al tabaco consiste en un consumo excesivo de tabaco, ya sea en forma de cigarrillos, puros o pipa. La adicción al tabaco afecta a más de 1.100 millones de personas en todo el mundo y es causante de numerosas patologías que pueden provocar la muerte (cánceres, accidentes cardiovasculares, problemas respiratorios, etc.).

El abandono

Para el fumador, el abandono consiste en dejar por completo el consumo de tabaco, ya sean cigarrillos, puros o pipa. El abandono es un período doloroso durante el cual se debería buscar apoyo médico y psicológico. El abandono del tabaco es importante, ya que llevará a un abandono total del consumo de cigarrillos y evitará complicaciones patológicas para el individuo.

Etiquetas: Medicina Biológica, Dejar de fumar, Métodos para dejar de fumar, Tabaco

Definiciones, efectos y consecuencias del hábito de fumar (1 de 2)


El cigarrillo

El cigarrillo está formado por un tubo de papel cilíndrico, normalmente de menos de 10 cm de largo y 10 mm de diámetro que contiene tabaco muy triturado que se fuma. En la práctica, los cigarrillos comerciales no están fabricados sólo con tabaco, sino que incluyen una gran cantidad de aditivos que aumentan la dependencia, mantienen la uniformidad de la marca y mejoran el cigarrillo con un gusto característico, aumentando su conservación y cambiando las cualidades organolépticas del humo. Los cigarrillos de peor calidad están amalgamados con el polvo del procesamiento de las venas de las hojas de tabaco trituradas. Los cigarrillos comerciales suelen contener un filtro de acetato de celulosa o algodón que se supone que filtra el alquitrán. Existen cigarrillos que puede enrollar el propio fumador, pero esto no reduce en ningún aspecto su efecto nocivo.

Originalmente, el tabaco se mascaba o se esnifaba y en Occidente los cigarrillos no eran muy conocidos antes de la Guerra de Crimea. Su desarrollo tuvo lugar a principios del siglo XX. La industria tabacalera produce aproximadamente 5,5 billones de cigarrillos al año y éstos son consumidos por más de 1.100 millones de fumadores. El efecto nocivo del tabaco ha aumentado durante las últimas décadas, ya que los fabricantes de cigarrillos han añadido sustancias químicas, principalmente amoniaco, para aumentar la asimilación de la nicotina por parte del cuerpo y provocar así una dependencia más rápida.

Dado que están compuestos por sustancias tóxicas e irritantes, los cigarrillos son igual de nocivos para los fumadores que para los no fumadores, provocando dependencia y diversas enfermedades, como cánceres, accidentes cardiovasculares y bronquitis crónicas.

El humo

En un sentido general, el humo está compuesto por una mezcla de gas, vapor de agua y partículas diminutas que expulsan un elemento cuando están en combustión o se calientan a una temperatura muy alta. La composición del humo del tabaco es compleja, ya que depende del tipo de tabaco (rubio o negro), los aditivos y el modo de consumo. Se han identificado más de 4.000 sustancias en el humo de un cigarrillo. En su fase gaseosa, contiene entre un 10% y un 15% de dióxido de carbono, entre un 3% y un 6% de monóxido de carbono, entre un 0,1% y un 0,2% de ácido cianhídrico, y compuestos orgánicos volátiles (entre un 1% y un 3%), como aldehídos, cetonas e hidrocarbonos. En su fase sólida, presenta sustancias carcinogénicas, irritantes, metales, radicales libres y nicotina.

El humo de un cigarrillo contiene numerosas sustancias venenosas (alquitrán, nicotina, amoniaco, monóxido de carbono, benceno, acroleína, etc.) que no sólo afectan al fumador, sino también a su entorno. La adicción al tabaco (activa o pasiva) provoca cáncer de pulmón, boca, laringe, garganta, riñón, cuello del útero e intestino, así como ataques cardíacos, problemas de circulación sanguínea, ataques de apoplejía y accidentes cerebrovasculares, infartos, enfermedades pulmonares, bronquitis crónicas, enfermedades periodontales y problemas de salud bucal.

El alquitrán

Dado que se trata de un derivado del carbón del que toma su nombre, el alquitrán es una sustancia que está presente en el humo del tabaco. El alquitrán es un residuo negro y pegajoso compuesto por miles de sustancias químicas, algunas de las cuales se consideran carcinogénicas o están clasificadas como residuos tóxicos. Entre las sustancias que componen el alquitrán del tabaco, se encuentran los hidrocarbonos aromáticos policíclicos, aminas aromáticas y compuestos inorgánicos. En primer lugar, el alquitrán obstruye los pulmones y afecta a la respiración y, de este modo, al igual que los otros componentes de los cigarrillos, es el causante de su toxicidad, provocando una dependencia del tabaco y numerosas enfermedades relacionadas con el consumo de tabaco.

La nicotina

La nicotina debe su nombre al diplomático francés Jean Nicot, embajador en Lisboa (Portugal). Él hizo que Catalina de Medicis descubriera el tabaco, ya que se lo recomendó por sus supuestas propiedades relajantes, lo cual indujo posteriormente al desarrollo del consumo del tabaco en Europa. La nicotina es un alcaloide que se encuentra presente en gran concentración en la hoja del tabaco; de hecho, la nicotina representa más del 5% del peso de la planta.

La nicotina es un veneno que produce naturalmente la planta del tabaco, y se utiliza sobre todo en numerosos insecticidas debido a sus propiedades neutralizantes. Como componente esencial del cigarrillo, la nicotina estimula el sistema nervioso, pero debido a su potente acción tóxica en el cuerpo, puede provocar un envenenamiento de características graves.

La nicotina provoca un aumento de la presión sanguínea y un incremento del ritmo cardíaco, una liberación de adrenalina y una reducción del apetito. En el caso de un consumo excesivo, la nicotina produce náuseas y vómitos que, a su vez, pueden provocar la muerte debido a una parálisis respiratoria. El síndrome de abstinencia se manifiesta en forma de irritabilidad, dolores de cabeza y ansiedad, factores que pueden llevar a la depresión.

Mujeres embarazadas

Una mujer embarazada no es, en ningún caso una mujer enferma ya que, en realidad, está a punto de dar vida, pero el embarazo es un período especialmente vulnerable tanto para la futura madre como para su futuro hijo.

El humo del cigarrillo y el acto de fumar son muy perjudiciales para la madre y el niño, ya que los principales componentes del tabaco atraviesan la barrera de la placenta y pueden llegar al feto. Sin embargo, en Europa, se calcula que el 70% de la mujeres fumadoras siguen fumando cuando están embarazadas y la mayoría de las que dejan de fumar durante el embarazo vuelven a hacerlo después de dar a luz.

El consumo de tabaco en una mujer embarazada se puede medir de forma muy precisa por la dosis de cotinina, que representa el 80% de los componentes de la nicotina. Esta sustancia está presente en todos los entornos biológicos (sangre, orina, saliva, leche, pelo, fluido amniótico). La cotinina se puede encontrar en el feto y en el fluido amniótico del 30-45% de las mujeres fumadoras embarazadas.

Con el paso del tiempo, el tabaco no sólo provoca alteraciones en la fertilidad de las mujeres, sino también en la de los hombres y, en el caso de una mujer embarazada, aumenta el riesgo de embarazo ectópico, metrorragia, parto prematuro, retrasos en el crecimiento intrauterino, muerte del feto o malformaciones en el feto. El tabaco también provoca problemas frecuentes para el niño tras el nacimiento, como pueden ser alteraciones en su desarrollo psicomotor y cognitivo.

Las mujeres fumadoras embarazadas tienen el triple de posibilidades de sufrir un aborto espontáneo que las no fumadoras. La tasa de mortalidad prenatal aumenta entre un 50% y un 150%, y el peligro de muerte súbita del bebé se duplica cuando los padres fuman.

La mujer fumadora embarazada también está sujeta a sufrir problemas de salud bucal, riesgo de que le salgan estrías, una curación anormal de la cicatriz tras una cesárea y cambios en determinados parámetros biológicos, como puede ser el azúcar en sangre o los niveles de insulina.

Tabaquismo pasivo

El tabaquismo pasivo consiste en inhalar el humo tóxico de otras personas, y afecta tanto a fumadores como a no fumadores que se encuentren en un lugar en el que esté presente el tabaco. El tabaquismo pasivo se produce al inhalar los numerosos productos tóxicos que contiene el tabaco y que se liberan durante la combustión de cada cigarrillo. Cada año en Europa, más de 19.000 personas mueren de tabaquismo pasivo y un 24 % de ellas son no fumadores. El tabaquismo pasivo provoca numerosas patologías (cáncer, infartos, derrames cerebrales, etc.).
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